Orwell en La Sexta

Mayo 7, 2008

Odio a La Sexta. No puedo.No me acuse usted de facha, ni de pro-Rajoy, ni de leches en vinagre.

Como ya he dicho antes, los políticos todos iguales. Ya lo decía, en esa hermosa canción, titulada La Belleza, nuestro amigo Aute “…negociando en cada mesa ideologías de ocasión“. No tiene que ver con creencias políticas ni ideológicas. No. No saquemos las cosas de contexto.

Lo que odio de La Sexta no es su ideología pro-izquierda. Todo el mundo tiene derecho a exponer sus ideas democráticamente, incluso un canal televisivo. Incluso uno cuyo nacimiento ha sido amparado bajo el gobierno del talante (que no talentoso) ZP. No. Lo que me toca la moral es asistir, día tras día, a la más brutal muestra de manipulación por un canal que sabe que sus televidentes se tragan cualquier cosa que les digan.

Llegan las elecciones. La Sexta toma partido. Más que ningún otro canal. Ríanse los que tildan a La Cope de reaccionaria (que lo es, sin duda), en comparación a la actitud agresiva e intimidatoria del canal televisivo en los meses electorales. No hay programa que no ridiculice a la oposición. Reconozco que dicha oposción se presta realmente a ser ridiculizada, pero el acto en sí me parece deleznable y profundamente despreciable.

Vivimos, para nuestra desgracia, en un país, o mejor dicho, en una época, cuyos habitantes toman cátedra de la información que reciben. Así pues, siendo la televisión el medio más extendido, es normal que la gente absorba como primer axioma cualquier cosa que por el cátodo vociferen. Ni que decir tiene que el índice de lectura en España es patético donde los haya. Se refleja en los resultados académicos, en la forma de hablar de esta generación detestable de falis y jennifers, en los comentaristas televisivos, en todo. La media de palabras en el vocabulario de los jóvenes es realmente preocupante. Y parece que nadie se da cuenta de que la relación entre lectores y librepensadores es biunívoca e irremplazable. La lectura deja una huella indeleble en el intelecto de las personas, que ayuda a eliminar tabúes e imposiciones.

Los medios de comunicación se aprovechan de ello. Los programas del corazón establecen sombras infundadas y no contrastadas sobre el honor del personaje público en el punto de mira. Deshonores que son admitidos por la población sin cuestionarse su valía. Es triste, pero es cierto. Y La Sexta se aprovecha de ello. Se aprovecha hasta el límite. Nos dice qué casillas debemos marcar en nuestra declaración de la renta. Nos dice a quién debemos votar. Nos ofrece programas en los que cierto cantautor reivindicativo, con chalet en La Moraleja, nos asegura quién debe llevar el peso de nuestra nación para ayudar a los desfavorecidos. Acabada las elecciones la cosa no finaliza. Se establece como normativa ridiculizar constantemente al contrario, independientemente del motivo por el que se haga. ¿Han visto ustedes el programa del Gran Wyoming? ¿Lo han visto y ya está, o se han parado a pensar en la manipulación constante a la que el espectador es sometido por parte de los guionistas, directores y presentadores del mismo? No tengo nada contra Wyoming, que me parece un genio, pero es indignante que intenten comprar no sólo mi voto, sino mi mente, mis funciones cerebrales y mis terminaciones nerviosas.

En esta España nuestra se sigue pensando en la guerra civil. En Franco como arma política. El caudillo lleva muerto cuarenta años, gracias a Dios, ahí se quede. Pero se utiliza el nombre de Franco como el del Hombre Del Saco. “Que vieeeene la dereeeechaaaa, la de sieeeempre”, rezaba Alfonso Guerra en aquellos inimitables mítines políticos. El ejemplo claro está en la industria cinematográfica y cultural de este país. No veremos a un artista con ideas derechistas ser alabado por los compañeros de profesión. Y a día de hoy me atrevería a decir que no veremos a un artista con ideas derechistas y punto. ¿Por qué? ¿Es condición inecuánime ser ideológicamente progresista para ser artista, para ser admitido por un gremio? ¿Que clase de progresismo, de igualdad y de valor social se asocia a un modus operandi que obvia literalmente las cualidades artísticas, o del tipo que sean, cuando el autor defiende otra ideología?

Me entristece pensar que es así. Que el progresismo y la tolerancia no existen realmente, por mucho que la vendan. La Sexta demuestra día a día su intolerancia, siempre de la mano del defensor del consenso, de este cuestionable líder que tenemos. Hasta me hace gracia ver en la tele tantísimas ediciones del programa ‘Gran Hermano’. Todos los españoles podemos participar en un ‘Gran Hermano’. Al fin y al cabo, los autodenominados defensores de la libertad actúan como el mandatario en la sombra de la magnífica obra de Orwell. Novela que, por supuesto, no se ha leído ningún participante del mítico concurso. Que lo hagan los de la derecha, pues está claro, siempre lo han hecho. No engañan a nadie. Pero los libertadores, los amigables. Mentirosos, sois todos unos mentirosos.

Por otro lado, la izquierda de este país tiene una política social con la que a veces estoy de acuerdo, como puede ser la igualdad de sexos y de condición sexual, de investigación con células madre, y a veces no, como leyes de aborto o ministerio de la mujer (¿se llama a esto discriminación positiva?. Se debería llamar discriminación a secas). Es loable. Tiene ideas renovadoras en ese aspecto, y me quito el sombrero ante ello. Lo que no tolero es que hagan la guerra sucia. Que vendan la película de ‘nuestra forma de pensar es la correcta’, o ‘estás con nosotros o eres un facha’. No, señores, eso no es progresismo, ni es igualdad. ¿En qué os diferencíais pues de la derecha ultraconservadora y prescindible de Rajoy o de Aznar? No, eso hacedlo con los niñatos de dieciocho años, los que todavía van con rastas y ropa de marca tragándose el rollo okupa porque no tienen que trabajar, y pagar una hipoteca, y una guardería, y facturas de luz imposibles, y subidas imparables de los precios.

La política de la derecha, tristemente, fue la de mantener a los jóvenes en la Universidad cuanto más años mejor. Así los índices cuadraban y evitaban estadísticas de paro alarmantes. Todos contentos. Una aberración la que le hicieron a mi generación, la mejor preparada que jamás este país ha tenido. La política de la izquierda es más sencilla, pero como todo en ella, más efectiva. No les enseñemos a leer, ni a hablar. Si no leen, y no hablan ¿cómo pueden pensar?. Promulguemos el uso del lenguaje hoygan en la tele. Pongamos mensajes sms en la televisión a niños de seis años que deben aprender el correcto uso de la ortografía. Digámosle cómo pensar y como actuar. Qué televisión esta, con La Sexta en cabeza, que nos dice qué se debe hacer, cómo y cúando hacerlo. Y nosotros, pobres españoles, como borregos, creyéndonos mentiras tras mentiras disfrazadas de verdades libertadoras.

Este es mi alegato contra La Sexta y las ideas que en ella subyacen. Usted puede estar de acuerdo o no. Pero si sigue pensando que soy un fascista o un ultraconservador, entonces es que no ha entendido nada de lo que he querido decir. Si bien porque yo no he sabido explicarme correctamente, o porque usted ya ha perdido su individualidad frente al absolutismo mediático en que vive.

Espero, y rezo, porque sea lo primero.


Payasos Rocieros

Mayo 6, 2008

No soporto El Rocío. El Rocío siempre me ha olido mal, a podrido y a malaje. Y no me vengáis con eso de que al no haber ido no sé de lo que hablo.

Teóricamente se trata de una peregrinación a Almonte, atravesando un paraje natural incomparable, para velar la ermita donde está la imagen de la Virgen, y al despuntar el alba del lunes, los peregrinos saltan por encima de la reja, para llevar la figura en procesión por todas las hermandades que acuden a la aldea de El Rocío. Esta es la teoría.
En la práctica, aquello se convierte en una bacanal flamenca de grandiosas proporciones, con famosillos de medio pelo, cincuentones puteros, pijos patilleros y señoritos de tres al cuarto, gente rancia, hipócrita, egoista y vanidosa que se cree el ombligo del mundo no siendo nada, y que van a exhibir su supuesta fe católica, cuando llevan una vida en nada acorde con el catecismo católico, con poco de religioso y mucho de folklore, alcohol y drogas de variado calibre.
Los payasos rocieros, los de de la medalla al cuello, risa falaz y moreno grimoso, los del chiste en la boca y la palmadita en el hombro, cuales hunos al mando del general Atila, arrasan bellos parajes naturales, dejando un hedor a orín, cerveza y fino retetinado, por donde pasan, y siempre con la excusa de su fervorosa devoción, que les lleva en volandas hacia su destino, sin mirar hacia atrás y comprobar el lamentable estado en el que quedan, caminos, pinares, dunas…
El localismo más cerril, queda patente en esta gran farsa, ya que la reja sólo la pueden saltar los almonteños, y ¡ay! que quien se acerque y no sea de Almonte, que se lleva un capón, o dos, o una somanta de ellos.

Todos los años asistimos a ese bochornoso espectáculo del salto de la reja, donde las crueles imágenes de un niño desgarrado por el llanto, viaja en volandas cual muñeco de trapo hacia el paso de la Virgen. ¿Alguien le ha pedido su opinión al niño? Estas imágenes si llegaran de Irán o Sudán, no dudaríamos en calificar de fanáticas.

Talibanes

La peregrinación se convierte en una ocasión perfecta para hacer ostentación de bienes y de riqueza. Ostentación de lo que no se tiene, a menudo, con gente endeudada hasta las trancas con tal de ir al Rocio.
Vamos, todo muy católico, apostólico y romano. Es una perversión en el sentido más puro de la palabra. De ahí que no soporte la hipocresía entre quienes se tienen por tan rectos, y van jactándose de ello ante los demás. Más vida cristiana durante el año, y menos Rocío.
Por supuesto, no todos los rocieros son payasos. Seguramente haya muchas clases de rocieros y muchas maneras de ir al Rocío. Desde aquí declaro mi más profunda admiración a aquellos que hacen el camino por auténtica devoción, con respeto y en silencio, es decir, si darse luego golpes de pecho porque son rocieros.
Para el resto, sólo decir que eso no es devoción, sino fanatismo exacerbado.

Ya por último, y a título personal, cada vez que veo una carreta de camino o vuelta del Rocío se me activan los instintos animales más sanguinarios. Me pone enfermo que uno tenga que llegar tarde a trabajar porque una panda de pijos analfabetos (porque deberían estar en clase) y/o vividores (porque no tienen que un trabajo que atender) vayan cantando y bebiendo en su carroza cortando la circulación en hora punta, causando contrariedad a la gente medianamente decente y responsable.


El piso de La Gallega

Mayo 5, 2008

La Vieja GallegaPor aquellos días yo vivía en la calle Virgen de Luján, en pleno barrio de Los Remedios, Sevilla. Como estudiante que era, mi economía no daba más que para compartir piso, spaghettis y cervezas. Ni siquiera recuerdo dónde encontramos el cartel de anuncio, si pudo ser en alguna revista. El caso es que, por razones que ninguno conseguimos explicar, nos decidimos por un piso que era realmente lamentable. Puede que fuera el único que visitamos, puede que ni siquiera eso, no termino de recordarlo. Así pues, durante un año, estuvimos conviviendo con cucarachas y todo tipo de insectos que hicieron de nuestro hogar su campamento, y defendieron a capa y espada un lugar que consideraban de su propiedad.

Quizá lo único bueno que tenía el mencionado piso era la existencia de tres vecinas abajo a las que de vez en cuando nos daba por visitar. Ellas, en un alarde de educación, subieron una vez a vernos, y digo una vez porque no hubo más. En cuanto les explicamos que el mendrugo de pan que se alojaba bajo el mueble del salón llevaba tres meses de feliz coexistencia con nosotros, decidieron unilateralmente darnos carpetazo y limitarse a saludarnos en el ascensor. Y es que tuvieron que soportar una sinfonía de ‘cric-cric’ de migas de pan aplastadas mientras las acompañábamos a la puerta.

Tenía dos compañeros: Miguel y Antonio. Del primero poco hay que decir. Una persona amable, extremadamente excéntrica y con tendencias depresivas, cuya máxima obsesión eran las bicicletas y la pesca submarina, amén de afeitarse las piernas constantemente. Lo curioso es que era un tipo tan peludo que el corte del afeitado lo hacía recto horizontal a la altura de las ingles, componiendo así un auténtico bañador de vello púbico realmente desagradable de ver. Después le perdí la pista, no se muy bien que fue de él. Alguien me contó una historia truculenta relacionada con un arpón clavado en su cabeza que todavía no se si creer del todo. Completanto la heterogeneidad del grupo, Antonio era también otro tipo peculiar. Podríamos decir que si el dios Odín de Asgard tuviera un primo segundo, ese sería Antonio. Un Jevimetal de los de toda la vida, demostraba una destreza sin igual al calzarse esos pantalones pitillos que yo todavía me pregunto dónde podría comprar. Siendo la imagen del heavy tan desvirtuada, podría decir que Antonio era lo opuesto al saber popular. Era un auténtico tipo con clase. Su larga melena siempre cepillada, su barba recortada y una tendencia a echar barriga que se adelantaba a su tiempo. Le recuerdo todas las noches con el bote de Betadine, no se atrevan a preguntarme por qué. Un gran tipo al que no le guardo rencor por haber prendido fuego a la cocina un año después.

El piso en cuestión no dejaba de tener su punto. Malcocinábamos con un hornillo que podría tener veinte años. Éramos vagos a más no poder. Encendíamos el termo para hacer una sopa de sobre con el agua caliente del grifo. Nuestra alimentación dejaba mucho que desear. Ni que decir tiene que vivíamos justo encima de Telepizza, cuyas ofertas 2×1 contribuyeron alegremente al aumento de nuestra masa corporal a la altura de la chicha. Antonio, como buén alemán de nacimiento, nos acostumbró a engullir cenas a base de salchichas tamaño Rocco Sifredi que degustábamos seguidas de un yogur de medio litro sabor frutas del bosque.

Los desperfectos eran palpables por donde quiera que uno fuese. Yo no se bajo qué circunstancia llegó allí, pero en la terraza teníamos una señal de tráfico, con palo y todo, de prohibido estacionar. Mi cama no era cama en sí. Era un demonio de muy mala leche que le daba por romperse en los momentos menos apropiados dejándole a uno en el suelo con cuatro astillas clavadas en el culo. Yo siempre sospeché que dentro de su estructura se alojaban los huesos del difunto marido de la casera. Las habitaciones de mis compañeros eran todavía peores, enlozadas con una arcilla roja que dejaba los pies tan colorados que uno parecía Caballo Loco. Había además un vestidor que había realizado funciones de habitación tiempo atrás, cuya superficie era literalmente el tamaño de una cama, de tal modo que para salir de la misma había que sacar los pies por la puerta. Tuvimos el sentido común de utilizarla para guardar la bici. Convivíamos con un atasco que ya había tomado conciencia de sí mismo y había decidido aparecer en los sitios más insospechados. Cuando uno abría el grifo de la cocina salía el agua del váter. Pero a veces extrañas leyes probabilísticas determinaban que el agua debía salir por el lavabo. Por otro lado, si uno se duchaba, las burbujas avisaban de que el agua estaba saliendo por la cocina. Pero si había sonido, el agua salía por el inodoro. Y digo agua por decir algo, porque realmente era un líquido repugnante que se parecía sospechosamente al orín de mi tío Francisco. El atasco se hacía más fuerte día a día, y había desarrollado cierta inmunidad a la sosa caústica que comprábamos a granel. En resumen, era un mutante hijo de puta. Al final, armados hasta los dientes y tras una ardúa batalla, conseguimos recluirlo en una bolsa, donde se agitaba, burbujeaba y apestaba una masa negra formada a base de décadas y décadas de pelos acumulados con heces y algún pepperoni de las pizzas de abajo. Algo realmente asqueroso. Aunque para asqueroso, aquel día después de una fiesta en que al resacoso de turno le dió por fregar el suelo de la casa con la vomitona que alguien echó en el cubo de la fregona la noche anterior.

En ese piso nuestro compañero Miguelito se enamoró de la vecinita Piluca, una chica que él idolatraba pero de la que Antonio y yo sospechábamos que sabía latín. En un alarde de romanticismo, y acuciado por los dos malnacidos que éramos, le regaló un ramo de flores para pedirle una cita, que ella concedió gustosamente y a la que el anormal le dió plantón porque no podía perderse la clase de termodinámica que tenía esa tarde. Como era de esperar, no hubo disculpa que salvara dicha afrenta, más aún cuando encima suspendió el correspondiente examen.

Pero el elemento más curioso de toda la casa era su propietaria. Nuestra casera era una anciana de más de ochenta años, galllega hasta las cejas, viuda, de muy mala leche por cierto, y sobre todo la mayor fascista que he visto en mi vida. Cada vez que en casa algún mueble del siglo dieciséis se rompía bajo el peso de los años, la bastarda nos amenazaba con hacerlo pagar. Por supuesto, jamás dió su brazo a torcer en pagar nada. Pues eso, esta mujer sobrevivía los tiempos que le había tocado vivir a base de alquilar pisos. Si no recuerdo mal eran siete pisos los que tenía arrendados por toda Sevilla. Era enana y fea de cojones, una auténtica pasa que cuando se maquillaba daba horror. Una mezcla entre Cruella De Vil y el Señor Burns que nos hacía ir a su casa puntualmente a pagar en metálico el alquiler mensual.

Recuerdo aquella noche. Serían las diez y nos encaminábamos a la casa de la vieja. Antonio, yo, y un fajo de billetes del que nos desprendíamos con tristeza. Unas ganas enormes de ver a la vieja de los cojones. Tras pulsar el timbre, una sucesión de crujidos y chirridos anunció la aparición (porque realmente parecía una aparición) de la gallega.

- Sed bienvenidos a mi moradaaaa. Pasad por vuestra propia voluntad y dejad aquí parte de la felicidad que lleváis…

Y, aunque realmente no fuera eso lo que dijo, así lo interpretamos al ver a la vieja agachapada, con aspecto de conde Drácula, llevando la peluca morada literalmente al revés. Despacio, temerosos y en silencio, entramos en un vestíbulo que disparó a mil mi sistema inmunológico por los millones de ácaros acumulados en kilos y kilos de polvo que había por todas partes. Un recibidor cuyo color marrón habíase transformado en gris acumulaba el paso de los años de dos candelabros que daban auténtico pánico y que imaginé inmediatamente como instrumentos de tortura sado de la vieja. Nos topamos de frente con el cuadro (también gris ya) del difunto marido de la señora, un señor con cara de mal genio, que debía ser un cabrón de tomo y lomo, y que era de esas pinturas que le miran a uno desde cualquier posición en que se sitúe y produce un agobio del copón. Ahí estaba, vigilándonos con amenzadora mirada…

- Venid aquí - nos anunció la gallega - tengo preparado el recibo. - Sacó una estilográfica de no se sabe dónde, y escribió en una cuartilla de grecas azules, de esas que ya no existen, unos garabatos que bien podrían haber sido sánscrito que polaco, pero que ella se esforzaba en acabar con unos trazos magníficos, llenos de decorativos rococó y puntuaciones que sin duda el célebre conde de Stoker hubiera envidiado.

- ¿Y vosotros qué estudiáis? - Nos preguntó no sin cierta sorna.

- Yo estudio Matemáticas, y él es ingeniero. - Respondí lacónicamente. - Ah, ingeniero, qué bien, ingeniero. - Sentenció orgullosa de tener un ingeniero como arrendador, despreciando así la licenciatura que tanto me estaba constando obtener.

- Yo es que prefiero tener a chicos. Los chicos son mejores que las chicas, porque ellas siempre se están quejando y luego lo manchan todo, y piden que se les arreglen cosas, y planchan encima del sofá y lo queman. - Nos soltó, así como si tal cosa mientras Antonio y yo hacíamos serios esfuerzos por no salir de allí pitando.

Acto seguido la vieja nos preguntó nuestra procedencia, y Antonio tuvo la gran idea de decirle que, aún siendo de Cádiz, había nacido en Stuttgart, Alemania.

- Ah, Alemania. Qué gran país ese. A mí siempre me han gustado mucho los alemanes. Un gran pueblo. Muy trabajador. Después de las dos guerras se levantaron a base de trabajo y esfuerzo. Yo siempre fui muy amiga de los alemanes. Tras la Segunda Guerra Mundial fue un pueblo que sufrió mucho. Y Hitler. Ah, Hitler fue un gran líder. A mí me gustaba mucho Hitler. Era un hombre muy justo. Bueno, si es verdad que le hizo eso a los judíos, entonces… claro, estuvo mal. Pero yo no se si eso será verdad o no. A mí siempre me gustó mucho Hitler. - Dicho lo cual Antonio y yo, con la mayor educación posible, nos despedimos de tan amable señora pensando que al mes siguiente iba a ir a entregarle el dinero Miguel o su puta madre.


El fenómeno HOYGAN

Mayo 4, 2008

Un literato igdinadoHace poco leí que, por fin, se le había dado un nombre a un fenómeno al que, desgraciadamente, todos estamos acostumbrados, y que ya se ha mencionado en este blog. Se trata del término HOYGAN, o lo que es lo mismo, la defenestración sin miramientos de las reglas del lenguaje como medio de comunicación.

Este neologismo ha surgido directamente desde los foros de Internet, cobrando tal importancia, que se rumorea incluso que en unos años se incluirá en el diccionario de la RAE debido a su amplia difusión. ¿Quién sabe? quizás acabemos leyendo en el DRAE algo así:
HOYGAN.
(Voz expresiva. amb. Or. Neologismo de internet).
1. amb. coloq. Persona que debido a su incultura o desinterés en escribir correctamente su lenguaje escribe de manera ortográfica y gramaticalmente incorrecta.
2. amb. coloq. Por metonimia, texto escrito por un HOYGAN.
3. amb. coloq. Persona de poca cultura.

Parece ser que el origen del término puede venir del encambezamiento de muchos mensajes en distintos foros, que empezaban con una llamada de atención, empleando el término “Oigan” (u otros lexemas fonéticamente equivalentes [hoygan, oygan, hoigan, etc])
A continuación, se explica una supuesta situación desesperada para el autor, para la que requiere de la ayuda vía correo electrónico de alguno de los lectores del foro. Como ejemplos:

  • ola sabes mi nombre es marvin saben yo intente todo paraponer juegos ami motrola v980 y nopuedo con ningun programa lo ise todo aver si tume puedes ayudar y me dises como lo ases con el motorola pone tools te agradeserecon toda el al ma ayudameeeeeeeeeeeeeee porfavorrrrrrrr
  • PARA JAQUEAR JOTMAIL AI QUE PULSAR ALT+F4 PERO HEXPLORER SE HAPAG A AYUDA ASIAS

Pero esta definición se ha ido extendiendo y generalizando, principalmente, debido al lamentable nivel educativo al que los chavales están sometidos en la actualidad y también motivado por el uso indiscriminado y fuera de lugar del lenguaje SMS.

De esta forma, en la actualidad, la definición de HOYGAN, se puede aplicar a cualquier persona que perpetra sin ningún rubor las reglas más elementales de la semántica y/u ortografía. Así, pasamos de una acotación asociada inicialmente a internet, a su extensión a todos los ámbitos de la vida. Por ejemplo, un texto en papel mal escrito, o una pancarta de reivindicación de derechos mal redactada, podría perfectamente calificar a su redactor como un auténtico HOYGAN.

La aspiración última de este neologismo es la inclusión de aquellos que pronuncian los fonemas equivocados y cometen errores sintácticos al hablar, pero todavía no ha sido estandarizado su uso. ¡Qué pena! Porque en Cádiz estamos a la última en este aspecto.

Manuscrito de Góngora

Como contrapartida, encontramos al polo opuesto al HOYGAN, que en Internet se denomina despectivamente ‘talibán ortográfico’, que no es más que aquella persona que escribe mensajes en foros de discusión, grupos de noticias u otros sitios web con el ánimo de corregir la ortografía o la gramática del mensaje al cual responde. En algunos círculos también se usa el término OrtoFührer. Un gafas de la vida aplicado a Internet, que ni vive ni deja vivir, hablando en plata.

La verdad es que este foro echa de menos a un HOYGAN, ¿no os parece?


Actores Fetiche (III): Bud Spencer

Mayo 3, 2008

Bud Spencer AladinoContinuamos con esta apasionante saga de actores fetiches del Sombrerero Loco. En esta ocasión, no tenemos más remedio que arrodillarnos y adorar a un señor, qué digo, un mastodonte de señor, que ha hecho las delicias de grandes y chicos, de padres, hijos y abuelos, a base de mamporros y trompadas.

Nos referimos al inabarcable napolitano Carlo Pedersoli, máximo representante del cine de babuchas, del cachetazo chabacano, el idolatrado y siempre admirado Bud Spencer.

¿Quién no ha crecido viendo a este titán repartir mamporros a diestro y siniestro contra esos feos, sucios, grasientos y horterísimas italininis de los años setenta? ¿Quién no ha disfrutado del sonoro ‘poto…PLOM que inundaba el monoscópico sonido de los televisores cuando Spencer chocaba los cabezones de dos patéticos esbirros que se le cruzaban? Y qué decir de las míticas escenas del spaghetti western, donde el gigante italiano aporreaba, golpeaba, empujaba, tiraba por los aires, daba barrigazos, cabezazos, cachetadas, puñetazos y todo tipo de ataques contra la dignidad del secundario a sueldo.

Qué pena que se haya extinguido el cine que a tan buen término llevó Spencer. Acompañado en diecinueve películas del inseparable Terence Hill, que nunca le hizo sombra, nos hizo disfrutar de toda clase de situaciones aberrantes, despropósitos de guiones, escenas sin sentido cuya única finalidad consistía en acabar a porrazos con alguien. Ahora, que vivimos una época de deformados (y deformantes) valores, se echa de menos un humor grosero, simplón, inocente y bastante patético como el de aquellas películas italianas de los setenta. Si yo fuera actor, ni Robert de Niro, ni Al Pacino ni leches en cebollas. No habría mayor honor que recibir un mamporrazo sonoro con esas manos de orangután del enorme Bud.

\'Ojazos\' Spencer

Por otra parte, se podría comparar a Pedersoli con Leonardo DaVinci. Un genio renacentista capaz de hacer de todo. Un hombre que ha sido campeón mundial de natación, representante en los juegos olímpicos, siendo el primer italiano que nadó los cien metros en menos de un minuto. Además, profesional del Waterpolo. En conjunción a su etapa de actor, el grandísimo Spencer es además piloto de jets y de helicópteros. Y no sólo eso. Este señor es licenciado en derecho, habla seis idiomas, y ha participado activamente en política de la mano del despiadado Berlusconi. Y aún más. Spencer incluso fundó y fue propietario de una línea aérea, empresario de cabo a rabo, montó una empresa de ropa para niños.

Cuenta la leyenda que cambió su nombre en 1967, americanizándolo a Bud Spencer. El apellido en honor al paradigma del americano de clase media, Spencer Tracy. El nombre en honor al paradigma de la bebida del hombre de clase media, Budweiser. Sea verdad o no, qué grande eres Carlo.

El hombre con ranuras como ojos es para mí un modelo a seguir. Quedan en mi memoria sus míticas interpretaciones en ‘Le Llamaban Trinidad‘, ‘Dos Super Esbirros‘ o ‘Supercop‘. Ahora que vivimos una etapa donde el retro está de moda, sería glorioso recuperar a este ‘grande’ de la interpretación en algún film de Tarantino. Siempre al lado de su eterno compañero Terence, en alguna propuesta chabacana y grosera que tan magníficamente saben realizar. Una utopía, por cierto, para una nueva generación de espectadores que no entiende el cine como tal, y cuyos valores cinematográficos pasan por expandir el mundo de los videojuegos.

Ahí está, un auténtico mito viviente. BUD SPENCER. Así, con mayúsculas.


Un Mes

Mayo 2, 2008

¡¡¡ Hostias, hemos hecho un mes !!!

La verdad es que ni en nuestros sueños imaginábamos aguantar tanto, con lo flojos que somos. Llevamos ya treinta y tantos posts y aún nos quedan muchas cosas por decir, y muchas ganas de crispar al personal. Ha habido días en que no teníamos apenas visitas, que nuestras entradas no las leía ni Dios y, la verdad, costaba un poco mantener la ilusión. Pero ahí estamos. Ahora desde que estamos en Google nos lee un poco más de gente, así que no caen nuestras críticas en saco roto.

Especial agradecimiento a todos los que habéis colaborado respondiendo, criticando, incluso insultándonos. También agradecemos a esa chica que dice que somos muy rimbombantes escribiendo, que se pone de mala leche al leernos, pero aún así persiste. Y también a esa que implícitamente nos acusa de fascistas. A los willillos, coñetas, peludos, a todos.

Tirón de orejas a los que leéis y no os molestáis en responder (por pereza, según me aseguran). Cabrones, un poco de colaboración. Tirón doble de orejas a los autores invitados que no han colaborado en absoluto… cabrones².


¿Qué carajo es eso, Dios mio de mi alma?

Mayo 2, 2008

Con el Ayuntamiento, si!Parafraseando al Selu en su archiconocida chirigota de “El que la lleva la entiende”, uno no puede pronunciar más que esa frase al ver semejante “________” (inclúyase aquí exabruptos, calificativos o cualquier cosa que se pase por la cabeza).

A mi me da que se trata de un homenaje a la cabeza hueca, sin ideas. Anda que no hay cosas bonitas y elegantes que se pueden poner delante de las Puertas de Tierra. Pero se opta por un tributo a la catetería y bajundá que se lleva, no sólo en Cádiz, sino en muchos más sitios.

¿Tendrá alguna otra utilidad este amasijo de hierros? ¿Se podrá meter a la Teo, o a cualquier otro edil carapapa en su interior y someterlo a la verguenza pública? ¿Le pondrán una bufanda gigante del Cádiz CF cuando el Xerez baje a Segunda B? Si el Yuyu decide presentar de nuevo la chirigota “De plaza en plaza”, ¿Le tacharán de hacer publicidad desleal? La verdad es que se le puede dar muchas utilidades al palomo este, excepto la única para la que parece que fue diseñado, y es la de embellecer la cuidad.

Ya sólo queda esperar a ver la reacción de toda la escoria que conforma el estamento juvenil de Cádiz, angangos, niñatos, falis, vacilones, amoteros, gamberros y descerebrados varios, cuando ejecuten el único trabajo que saben hacer con maestría y perfección: los actos vandálicos de desmantelamiento de cualquier mobiliario público. Si la estatua es fea recién estrenada, habrá que verla descuartizada.


Regreso al Averno

Mayo 1, 2008

Será cosa del destino, del poder de lo divino, o de las fuerzas desconocidas del universo. El caso es que, a pocos días de publicar el post, la máquina de café que me odiaba ha sido retirada de las instalaciones donde trabajo. En su lugar han traído una nueva generación de máquinas amigables, limpias, delicadas, amables, que ofrecen incluso manzanilla y menta poleo, que no se tragan las monedas y que me han tratado respetuosamente.

Así pues, púdrete en el infierno, de donde nunca debiste haber salido.


Oxygene en Moscow: A los diez años…

Mayo 1, 2008

Un concierto magn�ficoAyer fue uno de esos días en que uno decide no salir de casa. Que si cuestión de cansancio, de tareas del hogar, etc. Lo mejor es quedarse en el hogar disfrutando de un día de absoluta paz. Rebuscando entre el desordenado archivo de DVDs que tengo, encontré la grabación doméstica que Karel Krijger y los chicos de Warrior Video hicieron del Concierto en Moscú que Jean Michel Jarre ofreció en Septiembre de 1997. Diez años hace ya. Cómo pasa el tiempo.

Con el reciente fallecimiento de Diana de Gales como noticia en todas las televisiones, Jarre realizó un mega espectáculo en la capital rusa. Un evento nunca antes visto para commemorar el 850 Aniversario de su fundación.

Visionar a día de hoy el concierto es una grata sorpresa. Los años no han pasado por él, como puede ocurrir con La Defense o Docklands. El show resulta impresionante en todos sus aspectos. Las proyecciones son, cuanto menos, hermosas, y la utilización de las mismas, al ritmo de la música, sublime. Así pues, se pueden ver recreaciones religiosas mezcladas con imágenes actuales, videos sincronizados y alguna que otra diapositiva y efecto laser utilizado en la gira Europe In Concert. Por otro lado, la pirotecnia es de las mejores de los conciertos del músico francés. Sin reparar en gastos, el devenir de explosiones de fuegos artificiales resulta abrumador, además de seguir una coherencia con los temas que suenan, acompañando y a su vez mejorando el impacto visual y auditivo del conjunto. El gigantesco edificio de la Universidad sirve de telón de fondo para la representación de la historia de Moscú a través de los temas clásicos del repertorio de Jean Michel Jarre. El tracklist, además, resulta tremendamente bien escogido. Todavía con Oxygene 7-13 vigente en las tiendas de discos, y aprovechando los temas interpretados en el Oxygene Tour, Jarre consigue quizá las mejores versiones hasta la fecha en canciones como Oxygene 4, Rendez-Vous 2 u Oxygene 13, este último un tema que toca la fibra sensible del espectador gracias a la utilización de coros. El concierto cuenta con sorpresas como el contacto en directo con la estación espacial MIR. No sólo eso. El escenario, como viene siendo habitual en los macroshows de Jarre, está repleto de performances, marionetas, bailarines, etc., todo un espectáculo barrroco al gusto del espectador. Resulta difícil elegir dónde poner la atención. Incluso el tema Souvenir of China cuenta con una introducción adicional dedicada a la mencionada Princesa de Gales.

Estamos hablando de un Jean Michel Jarre en la cúspide de su carrera, pero que muestra ya indicios de una crisis creativa que le llevará hasta la actualidad. Un músico que se entrega en un concierto que es, hasta la fecha, el de mayor asistencia de toda su trayectoria, nada menos que 3,5 millones de espectadores.

Viendo el espectáculo pude sumergirme de nuevo en la pasión con que escuchaba a Jean Michel Jarre en mi adolescencia, cuando el instrumentista francés era el centro de mi panorama musical. Un evento digno de ser recordado y editado en su completitud en BlueRay. Sin duda el último gran concierto de su carrera.


Harrison Ford y la última cruzada

Abril 30, 2008

...como siga apretando me cago encima!!Los árboles de medio mundo han tenido que gritar con estruendo ‘¡Sálvanos Harry!’, ya que éste ha acudido cual adalid en blanco corcel a ampararlos.

Su forma de luchar, metafóricamente hablando, contra la deforestación, es la de depilarse los pelos del pecho de su re-esculpido cuerpo. Y es que los tiempos han estado medidos a la perfección, puesto que el recién terminado rodaje de ‘Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal’, ha exigido de nuestro caduco actor favorito una cierta puesta a punto tanto física como mental.

La verdad es que hubiera tenido más mérito haberse presentado al acto en avanzado estado de corrupción, estado, que por otra parte, sería el normal para su provecta edad, y no bajo los efectos de un camión cisterna de botox. Pero bueno, este gran gesto por el planeta queda para la posteridad, y no es plan de que te tachen de decrépito, porque el calificativo de “anciano chocheras” ya lo ha conseguido con actos como este, con o sin tabletas de chocolate (un tanto forzadas, a la vista del rictus de su cara).

No le quito mérito a la mamarrachada esta de Harry, pero de actos simbólicos está lleno el mundo. Tampoco hay que atarse a una secuoya milenaria y fenecer de hambre en protesta por el cambio climático. Hay gestos, menos públicos, menos notorios, pero más eficaces, como no tirar las pilas de botón a la basura como si fueran mondas de papas, o coger la lata de atún y echarla al contenedor amarillo. Pero eso no sale por la tele, excepto quizás en el Tomate, con noticias como “Desvelamos el contenido de los cubitos de basura del cuarto de baño de Ana Obregón”.

Un último apunte, me da a mi la sensación de que las medidas higiénicas del salón de belleza donde Harrison Ford ha hecho el paripé dejan algo de desear, ¿no? Esa sanitaria con los pelos en la mano, esa sillita de playa con una toalla mangada de la Clínica ‘San Rafael’… ¿Dónde está Harrison, en Hollywood o en Camboya?

La pregunta queda en el aire… ¿Qué vendrá después?