Iron Man: La Crítica de Hierro
Marvel está que no para. La gran editorial de cómics ha descubierto el gran filón que supone las adaptaciones cinematográficas de sus personajes más (o menos) emblemáticos. Como ya apunté en un post anterior, vistos los resultados en taquilla de películas como Spiderman o X-Men, es lógico que el siguiente paso sea crear una productora que controle el cien por cien de los proyectos que bajo el sello Marvel se realizan, y de paso embolsarse sustanciales porcentajes de la recaudación de los mismos. No nos engañemos, Avi Arad no tiene un pelo de tonto, y ante todo está levantar una empresa que estaba prácticamente hundida tras los descensos vertiginosos de ventas de cómics (y no le echen la culpa a los videojuegos, sino a los malos guionistas).
Iron Man se configura como el primer proyecto de Marvel Studios. Y se puede decir que han tirado la casa por la ventana. Con una inversión inicial que ronda los 150 millones de dólares, a los que hay que sumarle una cantidad casi igual en publicidad, el film va camino de los 200 millones en sólo una semana de recaudación. Teniendo en cuenta el descenso en taquilla y el estreno en Europa y asia, podemos aventurar que Iron Man recaudará del orden de 400 millones. Resumiendo, un resultado más que magnífico para una apuesta segura. Y para ello, la productora no ha dudado en apostar por rostros conocidos. Nombres consagrados como Jeff Bridges, Gwyneth Paltrow y Robert Downey Jr. forman el elenco del blockbuster del verano (a excepción, ustedes me perdonen, de la cuarta entrega de Indy).
Para disfrutar de Iron Man hay que mentalizarse, a las puertas del cine, de que este es un film de palomitas. El guión de la película es flojo, aunque técnicamente acertado. Modifica el origen del personaje dándole cierta coherencia a una historia que ya es inverosímil por defecto. Sin embargo, uno tiene la sensación de que ya está todo contado. No existe ningún elemento sorpresa ni giro argumental digno de mención. El film resulta previsible desde el minuto uno, lo que no va en detrimento de su capacidad para divertir. Sin duda alguna el origen del héroe es lo más interesante de la realización. La creación de la armadura es fascinante, tanto a nivel visual como argumental. Quizá conforman los momentos más logrados del film. El principio, aún siendo previsible, es necesario. Sin embargo el último tercio del film, aquel en que Iron Man hace acto de presencia como superhéroe en sí, resulta aburrido, con lamentables escenas de acción a ritmo fugaz, y un villano cuya aparición sería perfecta dentro de un cómic, pero es imposible de adaptar a la gran pantalla sin que parezca risible.
Por otro lado, el gran acierto de la película es incluir a Robert Downey Jr. interpretando a Tony Stark. O, lo que es lo mismo, interpretándose a sí mismo. La presencia del actor llena la pantalla como ninguna otra, con diálogos divertidísimos, y llevando la personalidad del alter ego hasta su última instancia. Es palpable que Downey Jr. se identifica con Tony Stark, y entiende el tono cómico de la película. Su actuación es, como siempre, brillante, y nada más que por verle merece la pena pagar la entrada. Memorables son los discursos despectivos hacia el robot inteligente que le ayuda en su creación. Además, la química entre su personaje y su secretaria ‘Pepper’ Potts, interpretada inteligéntemente por una Gwyneth Paltrow en estado de gracia. Jeff Bridges está impecable en su papel, divertido, convincente y carismático, hasta que revela el villano que lleva dentro. Quizá la carencia de ritmo de las últimas escenas y la mala dirección por parte de Jon Favreau resultan una lacra para el lucimiento del magnífico Bridges.
Otro de los grandes valores añadidos del film son sus impresionantes efectos visuales, liderados por toda una leyenda, Stan Wiston, y desarrollados por nada menos que seis empresas diferentes, con Industrial Light And Magic a la cabeza. Gracias a todos ellos, la película resulta portentosa, dejando muy atrás otras recientes producciones de similares características.
Mención aparte la prescindible e incordiante banda sonora del desconocido Ramin Djawadi, del que esperamos no escuchar nada más después de esta tortura auditiva, a base de guitarras y percusión, que resulta bastante molesta e innecesaria.
Finalmente, y para los espectadores impaciente, no olviden quedarse hasta el final de los títulos de crédito, donde espera una pequeña sorpresa dedicada a los fans del cómic que muestra por dónde seguirán los derroteros de la Marvel.