Orwell en La Sexta

Odio a La Sexta. No puedo.No me acuse usted de facha, ni de pro-Rajoy, ni de leches en vinagre.

Como ya he dicho antes, los políticos todos iguales. Ya lo decía, en esa hermosa canción, titulada La Belleza, nuestro amigo Aute “…negociando en cada mesa ideologías de ocasión“. No tiene que ver con creencias políticas ni ideológicas. No. No saquemos las cosas de contexto.

Lo que odio de La Sexta no es su ideología pro-izquierda. Todo el mundo tiene derecho a exponer sus ideas democráticamente, incluso un canal televisivo. Incluso uno cuyo nacimiento ha sido amparado bajo el gobierno del talante (que no talentoso) ZP. No. Lo que me toca la moral es asistir, día tras día, a la más brutal muestra de manipulación por un canal que sabe que sus televidentes se tragan cualquier cosa que les digan.

Llegan las elecciones. La Sexta toma partido. Más que ningún otro canal. Ríanse los que tildan a La Cope de reaccionaria (que lo es, sin duda), en comparación a la actitud agresiva e intimidatoria del canal televisivo en los meses electorales. No hay programa que no ridiculice a la oposición. Reconozco que dicha oposción se presta realmente a ser ridiculizada, pero el acto en sí me parece deleznable y profundamente despreciable.

Vivimos, para nuestra desgracia, en un país, o mejor dicho, en una época, cuyos habitantes toman cátedra de la información que reciben. Así pues, siendo la televisión el medio más extendido, es normal que la gente absorba como primer axioma cualquier cosa que por el cátodo vociferen. Ni que decir tiene que el índice de lectura en España es patético donde los haya. Se refleja en los resultados académicos, en la forma de hablar de esta generación detestable de falis y jennifers, en los comentaristas televisivos, en todo. La media de palabras en el vocabulario de los jóvenes es realmente preocupante. Y parece que nadie se da cuenta de que la relación entre lectores y librepensadores es biunívoca e irremplazable. La lectura deja una huella indeleble en el intelecto de las personas, que ayuda a eliminar tabúes e imposiciones.

Los medios de comunicación se aprovechan de ello. Los programas del corazón establecen sombras infundadas y no contrastadas sobre el honor del personaje público en el punto de mira. Deshonores que son admitidos por la población sin cuestionarse su valía. Es triste, pero es cierto. Y La Sexta se aprovecha de ello. Se aprovecha hasta el límite. Nos dice qué casillas debemos marcar en nuestra declaración de la renta. Nos dice a quién debemos votar. Nos ofrece programas en los que cierto cantautor reivindicativo, con chalet en La Moraleja, nos asegura quién debe llevar el peso de nuestra nación para ayudar a los desfavorecidos. Acabada las elecciones la cosa no finaliza. Se establece como normativa ridiculizar constantemente al contrario, independientemente del motivo por el que se haga. ¿Han visto ustedes el programa del Gran Wyoming? ¿Lo han visto y ya está, o se han parado a pensar en la manipulación constante a la que el espectador es sometido por parte de los guionistas, directores y presentadores del mismo? No tengo nada contra Wyoming, que me parece un genio, pero es indignante que intenten comprar no sólo mi voto, sino mi mente, mis funciones cerebrales y mis terminaciones nerviosas.

En esta España nuestra se sigue pensando en la guerra civil. En Franco como arma política. El caudillo lleva muerto cuarenta años, gracias a Dios, ahí se quede. Pero se utiliza el nombre de Franco como el del Hombre Del Saco. “Que vieeeene la dereeeechaaaa, la de sieeeempre”, rezaba Alfonso Guerra en aquellos inimitables mítines políticos. El ejemplo claro está en la industria cinematográfica y cultural de este país. No veremos a un artista con ideas derechistas ser alabado por los compañeros de profesión. Y a día de hoy me atrevería a decir que no veremos a un artista con ideas derechistas y punto. ¿Por qué? ¿Es condición inecuánime ser ideológicamente progresista para ser artista, para ser admitido por un gremio? ¿Que clase de progresismo, de igualdad y de valor social se asocia a un modus operandi que obvia literalmente las cualidades artísticas, o del tipo que sean, cuando el autor defiende otra ideología?

Me entristece pensar que es así. Que el progresismo y la tolerancia no existen realmente, por mucho que la vendan. La Sexta demuestra día a día su intolerancia, siempre de la mano del defensor del consenso, de este cuestionable líder que tenemos. Hasta me hace gracia ver en la tele tantísimas ediciones del programa ‘Gran Hermano’. Todos los españoles podemos participar en un ‘Gran Hermano’. Al fin y al cabo, los autodenominados defensores de la libertad actúan como el mandatario en la sombra de la magnífica obra de Orwell. Novela que, por supuesto, no se ha leído ningún participante del mítico concurso. Que lo hagan los de la derecha, pues está claro, siempre lo han hecho. No engañan a nadie. Pero los libertadores, los amigables. Mentirosos, sois todos unos mentirosos.

Por otro lado, la izquierda de este país tiene una política social con la que a veces estoy de acuerdo, como puede ser la igualdad de sexos y de condición sexual, de investigación con células madre, y a veces no, como leyes de aborto o ministerio de la mujer (¿se llama a esto discriminación positiva?. Se debería llamar discriminación a secas). Es loable. Tiene ideas renovadoras en ese aspecto, y me quito el sombrero ante ello. Lo que no tolero es que hagan la guerra sucia. Que vendan la película de ‘nuestra forma de pensar es la correcta’, o ‘estás con nosotros o eres un facha’. No, señores, eso no es progresismo, ni es igualdad. ¿En qué os diferencíais pues de la derecha ultraconservadora y prescindible de Rajoy o de Aznar? No, eso hacedlo con los niñatos de dieciocho años, los que todavía van con rastas y ropa de marca tragándose el rollo okupa porque no tienen que trabajar, y pagar una hipoteca, y una guardería, y facturas de luz imposibles, y subidas imparables de los precios.

La política de la derecha, tristemente, fue la de mantener a los jóvenes en la Universidad cuanto más años mejor. Así los índices cuadraban y evitaban estadísticas de paro alarmantes. Todos contentos. Una aberración la que le hicieron a mi generación, la mejor preparada que jamás este país ha tenido. La política de la izquierda es más sencilla, pero como todo en ella, más efectiva. No les enseñemos a leer, ni a hablar. Si no leen, y no hablan ¿cómo pueden pensar?. Promulguemos el uso del lenguaje hoygan en la tele. Pongamos mensajes sms en la televisión a niños de seis años que deben aprender el correcto uso de la ortografía. Digámosle cómo pensar y como actuar. Qué televisión esta, con La Sexta en cabeza, que nos dice qué se debe hacer, cómo y cúando hacerlo. Y nosotros, pobres españoles, como borregos, creyéndonos mentiras tras mentiras disfrazadas de verdades libertadoras.

Este es mi alegato contra La Sexta y las ideas que en ella subyacen. Usted puede estar de acuerdo o no. Pero si sigue pensando que soy un fascista o un ultraconservador, entonces es que no ha entendido nada de lo que he querido decir. Si bien porque yo no he sabido explicarme correctamente, o porque usted ya ha perdido su individualidad frente al absolutismo mediático en que vive.

Espero, y rezo, porque sea lo primero.

7 comentarios para “Orwell en La Sexta”

  1. Pettenman Dice:

    Eres un über-fascista, pero lo cortés no quita lo valiente.

    Me dejó sorprendido el anuncio de la casilla de hacienda. Lo de la asignación a la iglesia es una cosa que quito por defecto, pero nadie tuvo nunca que decírmelo. Sale de mi y de mis propias convicciones.

    La verdad es que me cabreó que dijeran cómo se deben hacer las cosas.
    Pero uno lo entiende mejor cuando cambia de canal y comrpueba el vocabulario limitado a 60 palabras de una golfa de 13 años embarazada de su novio de 20 años, ex-convicto y politoxicómano, en el “Diario de Patricia”.

    Como dice el refrán, la mano que mece la cuna…

    Son muy listos, pero no los de la Sexta, sino los de la quinta, la cuarta… es la eterna lucha por la gallina de los huevos de oro, sólo que esta vez el lavado de cerebro está enfocado al estamento niñateril.

    Y con Wyoming me jarto de reir, igual que con Jiménez Losantos. Son dos formas de ver la vida.

    Salud!

  2. Lupis Dice:

    Por todo ello es mejor no encender nunca la tele y dedicar ese tiempo a bueno libros y si son clásicos mejor que mejor.

  3. Sr. Peludo Dice:

    No es que vea mucho la Sexta, ni la tele en general. ¿Qué es eso de la casilla de la declaración de la renta?

    De cualquier manera: no habéis mencionado nada de Antena 3. Ya que dáis, repartidle a todos, hombre.

    En fin, ya lo decía la canción… “The TV Lies”

  4. erwillillo Dice:

    Toda la razón del mundo, pero lo he visto antes y con mayor intensidad y desvergüenza en Televisión Popular (en mi casa son muy aficionados) y la Cope. Lo de la casilla ya lo hacían el año pasado a favor de la iglesia.
    En Cádiz es más grave, porque Onda Cádiz se paga con fondos públicos y sale hasta Losantos.

  5. La Coñeta Enmascarada Dice:

    Estamos brutalmente manipulados. Cada medio de comunicación tira para la mano que les da de comer.Si eres capaz de asimilarlo, puedes estar tranquilo.Lo preocupante es no darse cuenta. Haced la prueba. Poned un día el telediario de Cuatro o La Primera y luego cambiad a Antena 3 x ej. Es sorprendente como en un sitio unas noticias son de portada y en otro son contadas de pasada. O como se distorsionan las mismas. Y viceversa. Porque tanto monta como monta tanto. Y lo mismo vale para radio y prensa escrita.
    Qué lástima…

  6. elradioplanner Dice:

    Por cierto, hablando de manipulaciones y de noticias contadas de pasada… ¿se ha sabido algo más de la avioneta cargadita de droga que se estrelló en la finca del Botín?

  7. Saqman Dice:

    mmm… no sabía nada ¿por qué carajo nunca cae una bolsa con diez kilos de costo en mi terraza?

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