Payasos Rocieros
No soporto El Rocío. El Rocío siempre me ha olido mal, a podrido y a malaje. Y no me vengáis con eso de que al no haber ido no sé de lo que hablo.
Teóricamente se trata de una peregrinación a Almonte, atravesando un paraje natural incomparable, para velar la ermita donde está la imagen de la Virgen, y al despuntar el alba del lunes, los peregrinos saltan por encima de la reja, para llevar la figura en procesión por todas las hermandades que acuden a la aldea de El Rocío. Esta es la teoría.
En la práctica, aquello se convierte en una bacanal flamenca de grandiosas proporciones, con famosillos de medio pelo, cincuentones puteros, pijos patilleros y señoritos de tres al cuarto, gente rancia, hipócrita, egoista y vanidosa que se cree el ombligo del mundo no siendo nada, y que van a exhibir su supuesta fe católica, cuando llevan una vida en nada acorde con el catecismo católico, con poco de religioso y mucho de folklore, alcohol y drogas de variado calibre.
Los payasos rocieros, los de de la medalla al cuello, risa falaz y moreno grimoso, los del chiste en la boca y la palmadita en el hombro, cuales hunos al mando del general Atila, arrasan bellos parajes naturales, dejando un hedor a orín, cerveza y fino retetinado, por donde pasan, y siempre con la excusa de su fervorosa devoción, que les lleva en volandas hacia su destino, sin mirar hacia atrás y comprobar el lamentable estado en el que quedan, caminos, pinares, dunas…
El localismo más cerril, queda patente en esta gran farsa, ya que la reja sólo la pueden saltar los almonteños, y ¡ay! que quien se acerque y no sea de Almonte, que se lleva un capón, o dos, o una somanta de ellos.
Todos los años asistimos a ese bochornoso espectáculo del salto de la reja, donde las crueles imágenes de un niño desgarrado por el llanto, viaja en volandas cual muñeco de trapo hacia el paso de la Virgen. ¿Alguien le ha pedido su opinión al niño? Estas imágenes si llegaran de Irán o Sudán, no dudaríamos en calificar de fanáticas.

La peregrinación se convierte en una ocasión perfecta para hacer ostentación de bienes y de riqueza. Ostentación de lo que no se tiene, a menudo, con gente endeudada hasta las trancas con tal de ir al Rocio.
Vamos, todo muy católico, apostólico y romano. Es una perversión en el sentido más puro de la palabra. De ahí que no soporte la hipocresía entre quienes se tienen por tan rectos, y van jactándose de ello ante los demás. Más vida cristiana durante el año, y menos Rocío.
Por supuesto, no todos los rocieros son payasos. Seguramente haya muchas clases de rocieros y muchas maneras de ir al Rocío. Desde aquí declaro mi más profunda admiración a aquellos que hacen el camino por auténtica devoción, con respeto y en silencio, es decir, si darse luego golpes de pecho porque son rocieros.
Para el resto, sólo decir que eso no es devoción, sino fanatismo exacerbado.
Ya por último, y a título personal, cada vez que veo una carreta de camino o vuelta del Rocío se me activan los instintos animales más sanguinarios. Me pone enfermo que uno tenga que llegar tarde a trabajar porque una panda de pijos analfabetos (porque deberían estar en clase) y/o vividores (porque no tienen que un trabajo que atender) vayan cantando y bebiendo en su carroza cortando la circulación en hora punta, causando contrariedad a la gente medianamente decente y responsable.
Mayo 6, 2008 en 10:26 am
Pues a mí, lo de que se corran la juerga padre no me parece del todo mal. Eso sí, estoy completamente de acuerdo en que deberían quitarse el disfraz de cristianos y demás y hacer lo que viene en llamarse un picnic, a ser posible fuera del parque natural de Doñana.
Respecto a lo que son las costumbre puramente religiosas, yo optaría por prohibirlas todas. Toda religión monoteísta debería ser erradicada. Son las peores y las que más muertos han costado.
Por cierto, ¿has oído hablar de la romería de la virgen de la cabeza? Esos sí que están colgados, subiendo de rodillas a la ermita, que está en lo alto de un cerro.
Salud y Mucho Metal
AP