Películas que nos impactaron (I): RoboCop

Todo aquel que me conozca ligeramente, sabe que estoy estigmatizado por este film de Paul Verhoeven, estrenado en España a finales de 1987, pero que yo no pude ver hasta varios meses después, ya en un cine de Madrid.
Creo, que, por primera vez en mi vida, voy a intentar poner en orden todo lo que este sórdido y oscuro film significa para mí, y voy a tratar de revelar, de una vez por todas, la pasión, tildada de desmedida por muchos, que me suscita dicha película, gran referente del cine fantástico y de ciencia ficción de los años 80.
De RoboCop me impactó en su día, nada en particular, pero todo en general. Palabrotas, humor, ultraviolencia explícita, justicia ciega, tiroteos indiscriminados, sadismo, la venganza más allá de la propia muerte, robots incontrolables, yupis acribillados… A un chaval de 14 o 15 años, esto es más que suficiente para que queden en el recuerdo imborrables momentos como el fusilamiento por parte de ED-209 a un novato ejecutivo con cara de pavo, o la majestuosa irrupción de RoboCop en la fábrica de cocaína en la que no deja títere con cabeza.
Con el paso del tiempo, la reflexión sosegada que da la edad, y el haberse tragado excrementos fermentados como ‘Independence Day’ o  ‘El motorista fantasma’, uno aprende a valorar matices, guiños y cuestiones más profundas  que el realizador holandés nos plantea en su primera película hollywoodiense.
Robocop nos muestra la figura de un ser mitad hombre mitad máquina que aún resultando el paradigma del ideal fascista, en la que hace de juez, jurado y verdugo con una pasmosa ligereza, nos resulta enternecedor en contraste con los ejecutivos desalmados, asesinos sádicos, policías corruptos y un sinfín de escoria social que el director retrata con cruel cinismo, situándolo en un futuro no muy lejano, pero cuyos comportamientos podrían aplicarse atemporalmente.
La violencia y la profundización en los mecanismos del odio en el cine de Paul Verhoeven son mostradas desde un visceral punto de vista, captando un retrato del ser humano, enfermizo en todas sus facetas, y abocado a la violencia como solución ante cualquier problema.
Me gusta comparar RoboCop con una de mis novelas favoritas, Frankenstein de Mary W. Shelley, y es que, al igual que el engendro creado por Viktor Frankenstein, Robocop lleva el sufrimiento y el dolor marcado desde su nacimiento, emprende una atormentada búsqueda de su creador-enemigo, y sufre la violencia de sus antiguos semejantes en demenciales persecuciones. El ser artificial se convierte en ser repudiado.
En otro orden de cosas, mención especial, aparte de los efectos especiales, impresionantes para la época, de Rob Bottin y Phil Tippett, es la banda sonora, a la que jamás encontraré un apelativo que la califique, del genial Basil Poledouris.
Desde la primera hasta la última nota, nos encontramos ante una fragorosa obra de viento y metales y toques electrónicos (no podía ser menos), con un tema central digno de cualquier super heroe que se precie.
Si tuviera que elegir un tema, éste sería “Betrayal”, música que acompaña a la escena en la que Robocop es acribillado sin ningún tipo de piedad por sus propios compañeros policías, emprendiendo una desesperada y agónica huída por los subsuelos del edificio de la OCP. Esta escena no sería la misma sin el acompañamiento de Poledouris.

No se puede obviar que la particular contribución al cine fantástico de RoboCop es determinante, convirtiéndose en un film de culto. Un punto a favor que posee, es que difícilmente podría rodarse con la misma visceralidad en la actualidad. Con los tiempos que corren ahora, medio mundo se echaría las manos a la cabeza si sus hijos de 12 años vieran una película, en la que un policía le mete tres tiros en los testículos a un yonqui violador.

RoboCop me marcó, y no me avergüenzo de ello.

4 comentarios para “Películas que nos impactaron (I): RoboCop”

  1. Saqman Dice:

    ¿Y por qué avergonzarse de idolatrar Robocop? Desde luego a mí me encantó a mis doce años, y aún a día de hoy se me hace muy agradable de ver. Si bien las secuelas son una puta mierda, absolutamente todas, incluso la guionizada por Frank Miller.

    Como nota adicional, decir que Leonard Rosenman, compositor de Robocop 2, tachó de horrorosa la magistral partitura de Poledouris. Y es que en el mundillo de las bandas sonoras también existen las envidias.

  2. Saqman Dice:

    Y sí, es cierto. La similitud con la criatura de Frankenstein es más que evidente. Se podría hacer un post sobre todas las novelas y películas que han utilizado la premisa de Shelley.

  3. erwillillo Dice:

    Por culpa vuestra he cometido nuevamente un delito: me he descargado la banda sonora. Chula.

  4. zopa Dice:

    Ciertamente a mí también me impactó bastante esta película. Tanto es así que durante un tiempo me dediqué a pillar toda la memorabilia que pude de este bicharraco: Muñecos, libros, cómics… Y por supuesto, el juego de Spectrum, de Ocean, recuerdo, y que a mí me parecía una pasada. Y eso que me daba mil problemas para cargar (ahhh, qué tiempos los de Load “”). La segunda parte me pareció un espanto, y creo que la tercera salió directamente en vídeo y ni la vi.

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