Harrison Ford y la última cruzada

Abril 30, 2008

...como siga apretando me cago encima!!Los árboles de medio mundo han tenido que gritar con estruendo ‘¡Sálvanos Harry!’, ya que éste ha acudido cual adalid en blanco corcel a ampararlos.

Su forma de luchar, metafóricamente hablando, contra la deforestación, es la de depilarse los pelos del pecho de su re-esculpido cuerpo. Y es que los tiempos han estado medidos a la perfección, puesto que el recién terminado rodaje de ‘Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal’, ha exigido de nuestro caduco actor favorito una cierta puesta a punto tanto física como mental.

La verdad es que hubiera tenido más mérito haberse presentado al acto en avanzado estado de corrupción, estado, que por otra parte, sería el normal para su provecta edad, y no bajo los efectos de un camión cisterna de botox. Pero bueno, este gran gesto por el planeta queda para la posteridad, y no es plan de que te tachen de decrépito, porque el calificativo de “anciano chocheras” ya lo ha conseguido con actos como este, con o sin tabletas de chocolate (un tanto forzadas, a la vista del rictus de su cara).

No le quito mérito a la mamarrachada esta de Harry, pero de actos simbólicos está lleno el mundo. Tampoco hay que atarse a una secuoya milenaria y fenecer de hambre en protesta por el cambio climático. Hay gestos, menos públicos, menos notorios, pero más eficaces, como no tirar las pilas de botón a la basura como si fueran mondas de papas, o coger la lata de atún y echarla al contenedor amarillo. Pero eso no sale por la tele, excepto quizás en el Tomate, con noticias como “Desvelamos el contenido de los cubitos de basura del cuarto de baño de Ana Obregón”.

Un último apunte, me da a mi la sensación de que las medidas higiénicas del salón de belleza donde Harrison Ford ha hecho el paripé dejan algo de desear, ¿no? Esa sanitaria con los pelos en la mano, esa sillita de playa con una toalla mangada de la Clínica ‘San Rafael’… ¿Dónde está Harrison, en Hollywood o en Camboya?

La pregunta queda en el aire… ¿Qué vendrá después?


Imprescindible Mucha

Abril 29, 2008

MuchaAcabo de leer que CaixaForum Madrid inaugura el día 30 de Abril una exposición dedicada al pintor checo Alphonse Mucha. Sin duda una cita imprescindible para conocer y disfrutar la obra de este maravilloso ilustrador del siglo XX, que creó el movimiento Art Nouveau y cuyos emblemáticos carteles publicitarios son mundialmente conocidos e imitados.

Recordemos que Mucha comienza su carrera de modo autodidacta, dedicándose a la creación de escenarios en obras  de teatro. Tras graduarse en la Academia de Arte de Munich, el ilustrador checo se traslada a la cuna del arte, Paris.

Gracias a la pasión con la que la actriz Sarah Bernard recibe la obra retratista del pintor, Mucha salta a la fama y decora las calles de Paris con los carteles de las obras teatrales de la misma. De ahí a la pintura publicitaria y a la exportación a toda Europa y Estados Unidos.

Mucha que, durante la ocupación Nazi, fue arrestado por la Gestapo, murió en Praga, en el verano de 1939.


La Máquina de Café

Abril 29, 2008

La puta maquinaEsta noche me siento en la obligación moral de narrar los terribles sucesos ocurridos en mi trabajo durante los últimos días. Hechos que atacan a mi cordura y me hacen dudar de la realidad. Si usted tiene problemas de cardiopatía o es sensible a experiencias paranormales, interrumpa inmediatamente esta lectura.

La terrorífica situación que actualmente vivo todos los días, a las diez de la mañana, es digna heredera de aquel famoso relato de Stephen King aparecido en El Umbral de la Noche. Les hablo de una máquina de café. Un aparato de apariencia inocente, que normalmente presta servicio a los operarios de la factoría, cuya única función es emitir un líquido lechoso de color marrón claro que los allí presentes consumen con alegría tempranera.

Pero esta máquina esconde un terrible secreto… está viva. Y eso no supondría un tormento en mi alma si no fuera por una circunstancia agravante… la máquina me odia.

Todas las mañanas, al llegar la hora, hago un acto de fe y encamino mis pasos hacia la máquina. El paseo es largo, unos cuatrocientos metros de tensa angustia. ¿Qué me deparará la máquina hoy?. Intento charlar con mi compañero durante el camino, como si no pasara nada. El sudor empieza a brillar en mi frente. Doblo la esquina y allí la veo. Recta, estirada, desafiante. Me espera serena porque sabe que no puedo defenderme, que me acobardo ante ella, que me acerco cual mendigo a rendirle pleitesía por un café extra azúcar.

El reverso tenebroso

Martes, 19 Febrero. Por tercer día consecutivo expulsa la moneda que le hecho. Las dos primeras veces ruedan por el suelo y corro, cual gallina despavorida, tras ellas.

Viernes, 22 Febrero. Aprendo la lección. Echo la moneda rápida y decididamente. La expulsa aún más rápidamente. La moneda rueda en perfecta armonía hasta colarse por la alcantarilla, mientras corro otra vez, cual gallina despavorida, tras ella.

Lunes, 25 Febrero. Nuevo intento. Haciendo equilibrio con una pierna, obstruyo la cajetilla de monedas con el otro pie para evitar que salga disparada. Echo la moneda rápida y decididamente. Se traga la moneda. No echa el café.

Jueves, 6 Marzo. Otra vez me propongo desafiar a la máquina. Me apoyo en una pierna. Obstruyo la salida con la otra. Le meto una hostia. Rasco la moneda contra el pomo. La echo rápida y decididamente. No expulsa la moneda. Se la traga. Echa el café. No echa el vaso. Vuelvo a mi sitio con los pantalones mojados.

Lunes, 24 Marzo. Ese día decido poner remedio a la situación y tratar mejor a la máquina. Cambio de pierna. Me apoyo con la otra mientras tapo la salida de monedas. Saco una moneda nueva, la rasco contra el pomo. La echo rápida y decididamente. Traga la moneda, sale un vaso. Se escucha un gorgojeo. Sale el azúcar. No sale el café. Tampoco la leche. Vuelvo a mi sitio chupando un dedo impregnado en azúcar.

Miércoles, 2 Abril. Me acerco a la máquina. Todos los operarios toman tranquilamente su café. Todo funciona bien. Respiro aliviado. Echo la moneda rápida y decididamente. Me quedo sin moneda y sin café. Entonces lo entiendo. Me odia. Me ha odiado desde el principio.

Jueves, 10 Abril. Cojo carrerilla y le suelto un patadón de cojones a la máquina de café. Suena un crack. La máquina está anclada. Me rompo el dedo meñique del pie. Echo la moneda rápida y decididamente. La máquina deposita un vaso humeante y con olor dulzón. No hay café. Es leche y azúcar. Vuelvo a mi sitio cojeando.

Viernes, 25 Abril. Me acerco a la máquina con actitud humilde. Le ruego un café, lo necesito. Echo la moneda rápida y decididamente mientras hago equilibrio sobre el pie bueno. He seguido la procedimentación para que todo funcione. La máquina realiza sus gorgojeos. Se ha apiadado de mí. Expulsa un vaso llenito de café con leche humeante. Mmmm…. lo pruebo. Está amargo. Puta máquina de los cojones. No ha echado azúcar. Realmente me odia…

Cuestión de fobias

Hasta aquí les puedo narrar los sucesos a los que, día a día, he de enfrentarme. No se si mañana seguiré aún vivo, así que si alguien encuentra mi manuscrito, déselo a conocer a todo aquél al que le pueda servir de algo.

Saqman sin Café.


Películas que nos impactaron (I): RoboCop

Abril 28, 2008

Todo aquel que me conozca ligeramente, sabe que estoy estigmatizado por este film de Paul Verhoeven, estrenado en España a finales de 1987, pero que yo no pude ver hasta varios meses después, ya en un cine de Madrid.
Creo, que, por primera vez en mi vida, voy a intentar poner en orden todo lo que este sórdido y oscuro film significa para mí, y voy a tratar de revelar, de una vez por todas, la pasión, tildada de desmedida por muchos, que me suscita dicha película, gran referente del cine fantástico y de ciencia ficción de los años 80.
De RoboCop me impactó en su día, nada en particular, pero todo en general. Palabrotas, humor, ultraviolencia explícita, justicia ciega, tiroteos indiscriminados, sadismo, la venganza más allá de la propia muerte, robots incontrolables, yupis acribillados… A un chaval de 14 o 15 años, esto es más que suficiente para que queden en el recuerdo imborrables momentos como el fusilamiento por parte de ED-209 a un novato ejecutivo con cara de pavo, o la majestuosa irrupción de RoboCop en la fábrica de cocaína en la que no deja títere con cabeza.
Con el paso del tiempo, la reflexión sosegada que da la edad, y el haberse tragado excrementos fermentados como ‘Independence Day’ o  ‘El motorista fantasma’, uno aprende a valorar matices, guiños y cuestiones más profundas  que el realizador holandés nos plantea en su primera película hollywoodiense.
Robocop nos muestra la figura de un ser mitad hombre mitad máquina que aún resultando el paradigma del ideal fascista, en la que hace de juez, jurado y verdugo con una pasmosa ligereza, nos resulta enternecedor en contraste con los ejecutivos desalmados, asesinos sádicos, policías corruptos y un sinfín de escoria social que el director retrata con cruel cinismo, situándolo en un futuro no muy lejano, pero cuyos comportamientos podrían aplicarse atemporalmente.
La violencia y la profundización en los mecanismos del odio en el cine de Paul Verhoeven son mostradas desde un visceral punto de vista, captando un retrato del ser humano, enfermizo en todas sus facetas, y abocado a la violencia como solución ante cualquier problema.
Me gusta comparar RoboCop con una de mis novelas favoritas, Frankenstein de Mary W. Shelley, y es que, al igual que el engendro creado por Viktor Frankenstein, Robocop lleva el sufrimiento y el dolor marcado desde su nacimiento, emprende una atormentada búsqueda de su creador-enemigo, y sufre la violencia de sus antiguos semejantes en demenciales persecuciones. El ser artificial se convierte en ser repudiado.
En otro orden de cosas, mención especial, aparte de los efectos especiales, impresionantes para la época, de Rob Bottin y Phil Tippett, es la banda sonora, a la que jamás encontraré un apelativo que la califique, del genial Basil Poledouris.
Desde la primera hasta la última nota, nos encontramos ante una fragorosa obra de viento y metales y toques electrónicos (no podía ser menos), con un tema central digno de cualquier super heroe que se precie.
Si tuviera que elegir un tema, éste sería “Betrayal”, música que acompaña a la escena en la que Robocop es acribillado sin ningún tipo de piedad por sus propios compañeros policías, emprendiendo una desesperada y agónica huída por los subsuelos del edificio de la OCP. Esta escena no sería la misma sin el acompañamiento de Poledouris.

No se puede obviar que la particular contribución al cine fantástico de RoboCop es determinante, convirtiéndose en un film de culto. Un punto a favor que posee, es que difícilmente podría rodarse con la misma visceralidad en la actualidad. Con los tiempos que corren ahora, medio mundo se echaría las manos a la cabeza si sus hijos de 12 años vieran una película, en la que un policía le mete tres tiros en los testículos a un yonqui violador.

RoboCop me marcó, y no me avergüenzo de ello.


Por fin he visto Ratatouille

Abril 27, 2008

RemyMe ha costado. No se por qué, pero esta película no me inspiraba demasiado. No como para comprar una entrada. He tenido que esperar más de un año para decidirme y verla en casa, en DVD a 1080p, un lujo para la vista, la verdad.

Y la verdad, que quieren que les diga, es que no me ha convencido para nada. Esperaba mucho más de Brad Bird, el director de esa maravilla de la animación titulada El Gigante de Hierro, y de esa magnífica aventura doméstica de nombre Los Increíbles.

Ratatouille tiene a su favor, como ocurre con cada nueva producción Pixar, la absolutamente gloriosa animación 3D que rozan la perfección plano a plano. Es de sobras conocido que cada propuesta de la compañía viene acompañada del desarrollo de una nueva técnica de animación. Así, si en Monstruos S.A. se perfeccionó la recreación del pelo, y en Buscando a Nemo la del agua, las corrientes marítimas y la luminosidad, Ratatouille despunta en cuanto a la digitalización de escenarios. Es fascinante descubrir las calles de un Paris más hermoso que nunca a través de los ojos de Remy, el protagonista. Desde el enladrillado del asfalto, hasta la textura de los edificios, todo en esta película es puro arte. Pixar no necesita redibujar la realidad para crear entornos verídicos y sostenibles. La traslación a CGI del cartoon clásico Disney empapa el film de una asmótfera de veracidad nunca vista. Así, los movimientos de los personajes son cada vez más realistas (que lejos queda Toy Story), y las bandas de ratas que asolan la cocina del restaurante Gusteau parecen completamente reales, sobre todo en las estampidas de fuga. Quién dice que las matemáticas no son arte cuando los algoritmos de colisión empleados hacen de esta escena una delicia de la animación.

Sin embargo Ratatouille fracasa estrepitósamente en su guión. ¿Qué ocurre con Pixar? Da la sensación de que la fábrica de ideas se agota poco a poco. Se está perdiendo, a ritmo acelerado, la acidez de sus primeros films, y sobre todo de sus magníficos cortos. La historia que aquí se trata resulta sensiblera, demasiado dulce. Y eso no es lo peor. Encima no es ni siquiera original. La búsqueda del estatus en la sociedad, mezclado con el American Way, y la exaltación de la amistad han sido expuestas hasta la saciedad en la gran pantalla. ¿Tiene algo que ver la adquisión por parte de Disney? Probablemente, aunque no tanto como pueda parecer. El resultado de un guión tan flojo es una película que hace mirar el reloj cada cuarto de hora, y que da la sensación de haber sido vista ya, amén de lo predecible en todos sus aspectos. Si encima Remy hubiera cantado canciones como en La Sirenita (aunque esta última es una maravilla) hubiéramos podido vomitar casi.

Ah! Paris...

Otro punto en contra es el doblaje. Y esta vez no ataco a los actores de doblaje de aquí. Vi la película en su versión original y me pareció lamentable la actuación de los intérpretes, que prestan unas voces insulsas, carentes de sentimiento y profundidad. Un auténtico desastre que sólo salva la asombrosa interpretación de Peter O’Toole como Anton Ego, el crítico culinario. Y es que donde hay talento no hace falta mucho más.

Michael Giaccino, como compositor del score, también fracasa. Una pena, pues su última composición para Pixar, la banda sonora de Los Increíbles fue grandiosa. Aquí se limita a introducir temas de corte parisino sin acierto, con cortes de música incidental que pasa completamente desapercibida.

En fin, me pregunto si estamos ante la caída artística de una empresa que comenzó bajo el sello LucasFilm, despuntó como independiente, y ahora se sumerge en el sistema Hollywoodiense bajo el yugo de la Disney. Sólo queda tener esperanza de que Wall-E, su nueva producción, esté a la altura de obras maestras como Toy Story.


El Cincuentón Putero

Abril 26, 2008

Soy leyenda...Son una estirpe que ha sobrevivido al franquismo, a la movida, a la generación X, al cambio climático y a un sinfín de calamidades y vicisitudes. Aún así se resisten a extinguirse. Me refiero al cincuentón putero, cuyas características más notables pasamos a describir con todo lujo de detalles.
El selecto grupo de los cincuentones puteros se incluye, por lo general, en las altas esferas de la sociedad; gente pudiente, con algún título nobiliario, apellido largo, o en su defecto, apellido extranjero castellanizado. Como tales, sus nóminas no se ven afectadas por la inflación, los precios de los carburantes, de los tomates o de la leche, por lo que su nivel económico les da para permitirse ciertos lujos, poco asequibles para el resto de la sociedad, yates de boato, potentes automóviles, varios activos inmobiliarios desperdigados a lo largo y ancho del mundo…
Este fastuoso tren de vida le confiere un aspecto físico estándar, a saber, moreno “all year long”, canas impecablemente situadas, pelo repeinado para atrás, aún en días de viento de levante de cuatro flechas, sonrisa profiden blanqueada en exceso, barriguilla en aceptable estado de conservación, y algún que otro, pero sin llegar a la ordinariez y tosquedad de un fali, sello y/o cordón de oro de varios cientos de kilates.
Su forma de vestir también le delata, pues siente una extraña atracción por las chaquetas cruzadas de hace 30 años, pero que nunca pasan de moda, y menos en tan envidiable percha. Los pantalones si que suelen estar más a la última, llevando modelos “capoeira” blanco nuclear, siempre y cuando complemente con el resto del atuendo, claro está. Nunca, y lo subrayo, NUNCA, usará pantalones de pana, lo cual aún sigue considerado como un gran misterio de la ciencia.
Cualquiera, que supere la cincuentena, por supuesto, que lea esto y que tenga varias propiedades en la costa, puede llegar a la conclusión de que puede considerarse cincuentón putero. Pero no.
Este estatus, no se consigue de la noche a la mañana, no. Son muchas, demasiadas me atrevería a aventurar, fiestas, saraos, copitas, a las que hay que acudir, mucha gente a la que invitar, a la que seducir, para conseguir tan preciado título.
Yo también soy leyenda...Pero la dificultad no estriba en alcanzar el calificativo de cincuenton putero. La auténtica dificultad, reside en vivir en el filo de la navaja, día tras día, verano tras verano sin caer en el precipicio.
Hay que saber llevar con dignidad el buen nombre, siempre acompañado de señoritas de buen ver en cualquier ocasión, derrochar con gusto, desfasar sólo lo necesario, y no caer en lo bizarro, freak o los repugnantes extremos del Duque de Feria, cincuentón putero donde los hubiere, pero consumido en los infiernos, justamente, por cierto.
Por citar varios ejemplos, ya no veríamos con tan buenos ojos a Marc Ostarcevic, si éste viviera un tórrido idilio con Belén Esteban, o si el ya fallecido Baron Thyssen celebrara su cumpleaños en el Telepizza de la Calle Brasil, escapándose a hurtadillas al chicuco de enfrente a pillar un cartón de Don Simón.
El cincuentón putero nace, se hace, se curte, y debe mantenerse en lo alto. Es lógico pensar que, con la sociedad de hoy día de “toma el dinero y corre”, la estirpe de cincuentones puteros se reduzcan a pocos nombres legendarios, como Jaime de Mora y Aragón, Jimmy Jiménez-Arnau, Espartaco Santoni, el ya citado Marc Ostarcevic, José Frade… y otros cuantos anónimos que llevan con esa admirable dignidad el mérito de vivir al borde del precipicio, de vuelta de todo, teniéndolo todo a su alcance y luchando contra los achaques propios de la edad, ex mujeres miserables, amoniaco de los tintes, ex novias vampiras, cáncer de piel, golfas, trepas, el reggaeton y las bebidas de garrafón.

Salud!


Yo sí que estoy ‘igdinado’

Abril 25, 2008

A éstos yo los reventaba a palos


El Caballero Oscuro - El Poster

Abril 25, 2008

El Poster más chulo del año

Con este poster no se necesitan más palabras. Chulo, chulísimo como él solo. Ahora sólo falta que Christopher Nolan componga un film acorde al estilo visual y narrativo del Señor de la Noche (ay, con las traducciones al castellano) de los cómics. No lo creo.

Personalmente Batman Begins no me pareció una película redonda. Más bien lo contrario. El tratamiento completamente equivocado de Ra’s Al Ghul me pareció execrable, y la utilización del Espantapájaros como villano de la función, ridículo.

Pero bueno, la verdad es que meter al Joker en un film de Batman siempre es un aliciente. Y parece que el fallecido Heath Ledger va a dar vida a la némesis del héroe con una intensidad y veracidad nunca vista en pantalla. Si a eso le sumamos que Aaron Eckhart cuadra a la perfección con el perfil de Harvey Dent, poco más hay que decir.

Esperemos, eso sí, que Maggie Gylenhaal de la talla por encima de la sosísima Katie Holmes, y que el equipo formado por James Newton Howard y Hans Zimmer desarrollen un score un poco más lúcido que su predecesor.

Y, como detalle adicional, señalar que uno de los actores fetiche de sombrereroloco.net, Mr. Eric Roberts, tiene un papel, de villano por supuesto, en esta función.


La Cosa Nostra

Abril 24, 2008

La Cosa NostraOtra entrada de cómics. Y otra vez para hacer una recomendación. Nada más y nada menos que los dos magníficos volúmenes de La Cosa Nostra que Planeta DeAgostini publicó.

Esta obra me supuso un rechazo inicial, no se por qué. Quizá por el estilo del dibujo, entre europeo y americano, algo indefinido. O por la tonalidad del colorido, con predominio del ocre en sus páginas. Aunque bien pensado, creo que fue el título. La Cosa Nostra. Suena a pastiche. Demasiado fácil, demasiado evidente.

Al final acabé regalándolo. Uno de esos regalos boomerang del que te acabas aprovechando. Que no me acusen en falso, que la destinataria estaba deseando poseerlo. A lo que iba, una vez regalado, cayó pronto en mi olvido, sin leer. A veces ocurre que ciertos libros que uno compra con ansiedad pasan a convertirse en hermosos decorativos del salón, sin que exista un porqué. Quizá sean ediciones malditas condenadas al ostracismo.

En fin, al final, después de mucho tiempo, decidí leerlo una mañana de domingo, temprano, en la terraza, mientras tomaba un capuccino que sabía a gloria. Cual sería mi sorpresa cuando me vi disfrutando de su lectura como hacía tiempo no lo hacía con ningún tebeo. No sólo me gustaba; me encantaba.

David Chauvel y Erwan Le Saëe reconstruyen en su relato los inicios del crimen organizado en la ciudad de Nueva York. Mezclan de manera inteligente los hechos históricos con los ficticios, siempre sobre una base real, o al menos datada, que transcurren durante los primeros días de tan famosos personajes como Lucky Luciano, Frank Costello, Bugsy Siegel o Alfonso Capone.

Su narración es perfecta, intensa, exigente. Es a veces complicado seguir los devenires de tantísimos personajes implicados. El tratamiento está a medio camino entre la visión de Francis Ford Coppola y la de Martin Scorsese, probablemente acercándose más al primero. Las historias de los personajes son, cuanto menos, fascinantes. Y además, resulta realmente ilustrativo. Uno puede aprender cómo hicieron fortuna en los años de la depresión, en la ley seca, en los momentos de abundancia y prosperidad. Los autores no se casan con nadie, todos los personajes interactúan por igual, aunque Luciano resulte el eje central, como jefe de la banda protagonista.

Y lo curioso es que, una vez desprovisto de prejuicios, conforme avanza el relato me fui dando cuenta de que el dibujo es prodigioso. La recreación de Nueva York es magnífica. Cualquier amante de la ciudad puede reconocer perfectamente ciertas calles, algunas esquinas visitadas. Está muy cuidada la ambientación, el vestuario y el diseño de los entornos, los coches, etc. Cierto es que los personajes no terminan de estar correctamente trazados. A veces cambian su rostro de viñeta a viñeta (un defecto adquirido en todos los dibujantes y que es muy difícil de corregir). También el tratamiento del color, a pesar de resultar cargante con tantos marrones y rojizos, es acorde a la historia, al entorno y a la época en que se desarrolla.

Estoy cien por cien seguro que esta novela gráfica será llevada al cine dentro de no mucho tiempo. O quizá se emita como serie televisiva. Desde luego tiene todas las cualidades para ser adaptada. Así pues, es ahora un buen momento de pasarse por la tienda de cómics más cercana, y adquirir los dos (a día de hoy ya son tres, aunque el último un crossover) volúmenes que conforman la historia. No lo dejéis escapar.


Ronald el Pacificador

Abril 23, 2008

Ronald el Bárbaro

“Nunca ha habido dos países, ambos con McDonald´s, que hayan tenido una guerra desde que McDonald´s se instaló en ellos.”

— Thomas Friedman, New York Times. Ganador de 3 premios Pulitzer.